
Siempre me gustaron los abismos entre la realidad y la fantasía. Sin saber muy bien dónde quedaban los límites entre una y otra, decidí explorar con mi cámara un universo aparte, donde no importa el color o la forma de las cosas; la fotografía es, para mí, la mejor manera de mostrar ese universo donde nada existe porque todo es mentira; aquí, la realidad es un intruso y, mis fotografías, el mero reflejo de un alma que sueña con alejarse de ese abismo y permanecer eternamente en el mundo de las cosas inexistentes.
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